Todo quiere desarrollarse alrededor de algo, en este caso Madrid, en un determinado momento: La década de los setenta. Donde encontramos este excepcional grupo de obras, que ahora tenemos la suerte de ver reunidas, de la historia de la pintura contemporánea.

Sin embargo, Quico Rivas (Iniciador del proyecto) nos decía desde hace tiempo, que para este grupo de artistas (La llamada Figuración Madrileña de los 70):

“No se trata de dar marcha atrás al reloj de la Historia, sino de enfrentarse a una aventura apasionante: avanzar hacia delante y en solitario a través de los oscuros espejos de la tradición, de todas las tradiciones, tanto pretéritas como modernas, sin renunciar a ninguna, hasta sacar (cada uno de los miembros del grupo) sus propias conclusiones. Toda una generación se zambulló de golpe en ese cofre de truenos y sorpresas que es la historia de la pintura contemporánea. Allí se pescaba de todo, había para todos, y era posible practicar las operaciones sincréticas más arriesgadas, los ejercicios diacrónicos e incluso deportivos más disparatados. Todo estaba por aprender y por describir. Y así seguimos”

Según María Escribano, en los últimos años de la década de los sesenta y primeros de los setenta, coincidió en Madrid un grupo de jóvenes (Javier Utray, los primos Pérez-Mínguez, Herminio Molero, Luís Gordillo, Manolo Quejido, Carlos Alcolea, Guillermo Pérez Villalta, Chema Cobo, etc, …). Es cierto que todos ellos se trataron personalmente con diferentes grados de intimidad, y que coincidieron en distintos espacios y exposiciones. Pero lo que está menos claro es que llegaran a elaborar una base teórica que sirviera de plataforma para algún tipo de articulación grupal, la que podría consignarse como la aportación teórica más explícita, o al menos la que más pistas ofrece sobre la opción estética de la que participa, se hallaría en la definición que ofrece Guillermo Pérez Villalta del concepto de neomoderno. En una entrevista que hizo Quico Rivas en 1981, Guillermo Pérez Villalta advirtió que aunque el concepto estaba muy en boga de los arquitectos, pocos lo entendían. Esta acepción personal prefigura ya el concepto de posmoderno.

Javier Utray situaba a algunos de de estos pintores herederos del Arte Pop, cercanos al Surrealismo, al psicoanálisis; firmes partidarios de la intelectualización del hecho plástico y partidarios de buscar soluciones en el manierismo conceptual. Es precisamente la influencia que el “Esquizoanális” que recomendaban Deleuze y Guattari sobre el grupo de artistas. En realidad, lo que está en el origen de que se les llamase “Los Esquizos de Madrid” son los pintores del “Grupo barcelonés, Trama”, de influencias lacaniano-marxistas, quienes comenzaron a llamar así a los figurativos de Madrid. Aunque con variaciones, la lista de artistas suele ser siempre la misma (Carlos Alcolea, Chema Cobo, Carlos Franco, Herminio Molero, Rafael Pérez Minguez, Guillermo Pérez Villalta y Manolo Quejido).